viernes, 1 de junio de 2018




Los organismos de los seres vivos necesitan diversas cantidades de metales pesados, como por ejemplo los seres humanos necesitamos cantidades pequeñas de Fe ( hierro), Co ( cobalto), Cu ( cobre), Mn ( manganeso), Zn ( zinc) o Mo ( molibdeno), entre otros. Cuando se excede la cantidad de estos elementos en nuestro organismo, nos da un efecto tóxico o cancerígeno. También existen otros metales pesados, que son altamente tóxicos, como es el caso del mercurio, el plomo o el plutonio, ninguno de ellos posee propiedades para nuestro organismo, de hecho su acumulación en nuestros organismos causa enfermedades e intoxicaciones serias. También cabe destacar que algunos metales pesados pueden ser tóxicos por regla general, pero en ciertas condiciones resultar beneficiosos, este es el caso, por ejemplo, del vanadio o el cadmio.



Los metales pesados deben ser controlados, pues pueden ser perjudiciales para el medio ambiente y la salud, así por ejemplo, elementos como el mercurio, el plomo o el cromo, pueden dañar organismos, aguas, sustrato, etc ; otros elementos pueden provocar corrosión, como el caso del zinc o el plomo. Hoy en día, las emisiones y vertidos de metales pesados suele estar controlada, aunque su fuente suele ser variada, la fuente más común es la que se dedica a la purificación de metales, como es el caso del smelting, donde se realiza la extracción del metal desde el mineral o piedra. Otra fuente es la que prepara combustibles de tipo nuclear.Ver las imágenes de origen

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